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Poner el esfuerzo en la causa y no en la consecuencia

Queridos lectores,

En el escrito anterior, revisamos la pregunta ¿qué vamos a ofrecer en los talleres de padres? Hicimos un recuento sucinto de las distintas motivaciones que nos llevaron a elegir ciertos temas, algunas de las respuestas de los padres medidas en el indicador “asistencia” y finalmente algunas de nuestras observaciones-conclusiones.

Quiero retomar cuatro cambios de enfoque que considero cruciales y que con certeza, van de la mano.

  1. Poner el esfuerzo en la causa y no en la consecuencia.
  2. Poner el esfuerzo en reforzar lo que se hace bien y no en la dificultad.
  3. Poner el esfuerzo en cambiar el pensamiento y no la conducta.
  4. Poner el esfuerzo en cambiarnos únicamente a nosotros y no a los demás.

Desarrollemos cada uno de los cuatro cambios de enfoque: 

  1. Poner el esfuerzo en la causa y no en la consecuencia:

La violencia intrafamiliar, es un buen ejemplo para ilustrar lo que quiero comunicar. En esta situación dolorosa, la atención puede estar centrada en cambiar un comportamiento, es decir que el padre o la madre no utilicen medidas formativas que tiendan a la ofensa, la vergüenza, el dolor o la indiferencia, si no que se sirvan de estrategias que verdaderamente tengan un impacto positivo sobre el menor. La intención es loable, tiene todo el sentido, pero los resultados son modestos en los padres que verdaderamente lo intentan, que son los menos. Entiendo, desde una mirada psicológica psicoanalítica, que somos el resultado de nuestras experiencias de vida infantiles. Aprendemos del ejemplo, de la interpretación que hicimos del mundo que nos rodeaba y de los comportamientos que fueron apreciados o repudiados por los adultos cuando éramos niños. Es así como nuestras acciones no son resultado de un evento presente, si no de un condicionamiento histórico y respondemos a ellos, de la única manera que conocemos y para ser más precisos, de la mejor manera que encontramos para conservar el amor y el aprecio de nuestros cuidadores.

Modificar la conducta de un adulto sin reconocer para qué se instaló cierta reacción o respuesta, es desconocer en algo o en mucho la sabiduría del psiquismo. La psique humana está allí para digerir, elaborar y mantener la salud mental de un individuo. Mecanismos de defensa hay muchos y a mi manera de entender todos procuran el máximo equilibrio, algunos con mayor o menor éxito. Es muy probable que una de esas conductas que intentamos modificar en un padre o una madre, sea el instrumento psicológico con el que logró sobrevivir, él también, al maltrato de sus progenitores. Una vez la psique ha encontrado el mecanismo que atenuó el dolor mental en las primeras etapas de la vida, difícilmente lo suelta aunque con el tiempo se vuelva obsoleto o incluso sea  fuente de enorme sufrimiento. En términos sencillos es algo así: Si mamá o papá me pegan y relaciono que ser sumiso disminuye el castigo, voy a ser sumiso de ahí en adelante, porque esa medida psicológica fue exitosa para disminuir el dolor mental y físico de un golpe. Si asisto al taller de padres y el maestro me dice que sea firme y establezca límites, puede desde el racional sonar coherente y esté deseosa de implementarlo, pero no tendré éxito, porque la herramienta psíquica exitosa fue todo lo contrario, el sometimiento.

 A eso me refiero, erradicar un comportamiento que se ha repetido una y otra vez, bajo el supuesto de que ya no hay peligro y que hay otras maneras de vivir, requiere de un des-aprender para re- aprender.  Además de una intensa motivación. 

Estas son reflexiones posteriores a nuestros intentos fallidos de modificar los comportamientos de los padres a través de los talleres. Hoy pensamos y planeamos nuestros talleres desde este lugar, desde mirar las causas y no las consecuencias, para ahora sí lograr un mayor impacto. 

¿Qué creen ustedes que sucede cuando vamos a buscar las causas? 

En los blog posteriores iremos desarrollando y profundizando cada uno de los cambios de enfoque.

Por el momento agradecemos que encuentren útil lo que desde aquí queremos compartir. 

Una feliz semana.

 

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